24 Aug 2026

Pliometría en nadadores adolescentes: más potencia no siempre significa más rendimiento

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¿Puede un nadador mejorar mucho su potencia explosiva sin conseguir una mejora equivalente en el agua?

La evidencia reciente sobre entrenamiento pliométrico en nadadores adolescentes apunta precisamente hacia ese matiz: desarrollar una capacidad física y transferirla al rendimiento son dos cuestiones diferentes.

La creencia instalada: más potencia, mejor rendimiento

La lógica parece sencilla. La salida desde el bloque, los giros y la aceleración requieren producir fuerza rápidamente. Por tanto, si mejoramos la potencia explosiva mediante pliometría, esperaríamos que el rendimiento en natación también mejorase.

Pero esta relación no es automática.

Qué dice la evidencia

El estudio analizado encontró efectos moderados-grandes del entrenamiento pliométrico sobre la potencia explosiva.

En el salto con contramovimiento (CMJ), el efecto agrupado fue g = +1,09, aunque con un intervalo de confianza amplio (−0,17 a +2,36). Esto significa que existe una señal favorable, pero la precisión de la estimación es limitada.

Cuando observamos el rendimiento específico de natación, los efectos son más modestos. En los 50 m de crol, por ejemplo, el efecto agrupado fue g = +0,33.

La diferencia es importante: mejorar la potencia no garantiza que esa mejora llegue automáticamente al rendimiento acuático.

Por qué ocurre

La pliometría trabaja principalmente acciones explosivas relacionadas con el ciclo de estiramiento-acortamiento.

Sin embargo, nadar rápido exige mucho más: técnica, coordinación, aplicación de fuerzas específicas, salida, giro, aceleración y capacidad de mantener el rendimiento en el agua.

Por eso, una mejora en el CMJ puede ser interesante, pero no debería interpretarse como una prueba de que el nadador será necesariamente más rápido.

Cómo aplicarlo al entrenamiento

La pliometría puede utilizarse como complemento del entrenamiento acuático.

Una estrategia práctica es monitorizar durante un bloque de 6–10 semanas los contactos pliométricos, el CMJ y tiempos específicos de 25–50 m. Así podemos comprobar si la mejora de la capacidad explosiva está acompañada de una mejora real del rendimiento.

La evidencia disponible todavía presenta pocos estudios, intervalos amplios y diferencias importantes entre protocolos. Por eso, estas observaciones deben interpretarse como una guía para programar y evaluar, no como una receta universal.

El estudio analizado revisa precisamente esta relación entre entrenamiento pliométrico, potencia explosiva y rendimiento en nadadores adolescentes.

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